traducido por Nagiko Geinoh
Algunas veces la observa, cuando piensa que nadie está viendo. En estos momentos en los que mantenía la guardia desprevenida, se sentaba, memorizando cada uno de sus rasgos. La delicada curva de su mandíbula, el arco perfecto de sus cejas, esos ojos cafés que brillan en cualquier momento.
Por supuesto que él no se da cuenta. Si alguien le hiciese notar que él la observa, lo negaría rotundamente. Pero yo sé la verdad.
Su cara es la que él busca cuando entra al comedor para el desayuno. Es a ella a quien él defiende constantemente, sin pensarlo dos veces, sin obligación. Cualquier amenaza en contra de ella es anulada en la primera oportunidad y, cualquier rival por su afecto, es eliminado en un latido de su propio corazón.
Y aún así, él siempre niega tener algún sentimiento por ella.
Pero yo veo y siento todo. Cada mirada que él se roba. Cada latido que corre más rápido.
Porque soy parte de él. La parte que se enamoró de ella en el momento en que él la conoció. La parte que él enterró muy dentro de su corazón cuando ella lo rechazó. Estoy perdido bajo innumerables sedimentos de orgullo y terquedad, soy un prisionero de su ego. Perdido pero no inexistente.
En algún momento el deja de estar a la defensiva. Una sonrisa de ella, una mirada y puedo escapar, salir a la superficie. Tomo estas pequeñas oportunidades y las alabo. En esos momentos puedo hacer que se dé cuenta de lo que ella significa para él.
Ha habido momentos en los que, de hecho, he logrado tener el control. Cuando partíamos de Ryugenzawa la tomé por la mano. Fui yo, no él. Y en Jusenkyo la sostuve en mis brazos, sufriendo por ella y maldiciéndolo por no haberme dejado decírselo antes. Yo... No... Casi la perdimos, los dos... Y cuando ella despertó, estuve a punto de decirlo. Tenía que decirlo antes de que el regresara. Pero una mirada a sus hermosos ojos y me perdí, él regresó para detenerme.
Él no sabe que estoy aquí, empacado en una pequeña esquina de su corazón. Pero siempre sobreviviré, siempre y cuando ella esté aquí, yo caminaré a su lado.
Por eso espero. Pacientemente. Siempre creciendo y haciéndome más fuerte, hasta que el día llegue en que pueda romper su última defensa y él se de cuenta de que yo existo. De que yo soy él. De que mis sentimientos son los suyos.
Hasta entonces tendré que resignarme con amarla desde lejos, aunque ella esté a mi lado. Akane, fuera de mi alcance, aunque siempre esté a mi lado.
Finis
1ro de Agosto de 1996.
Escrito por Stephanie A. Gonzales
Traducido por wolfridge@hotmail.com